Prevención de la enfermedad del Alzheimer

"Mi madre tiene la Enfermedad de Alzheimer, ¿voy a padecerla yo también? ¿Cómo puedo prevenirlo? ¿Por qué algunas personas sufren una demencia y otras no? Si yo sufro una demencia, ¿pueden padecerla mis hijos/as en un futuro?.
 
Con frecuencia en nuestra práctica nos econtramos con este tipo de preguntas por parte de pacientes y familiares. La pérdida de capacidades mentales y la dependencia que generan las demencias es una preocupación constante en los ancianos y sus familias. Aunque el envejecimiento de nuestra población más mayor es el principal factor de riesgo para padecer una demencia, hay que saber discernir entre un olvido propio del declive natural de las funciones cognitiva en cualquier proceso de vejez, del olvido patológico asociado a esta enfermedad.
 
Muchos han sido los estudios realizado en materia de diagnóstico precoz y prevención de la enfermedad de Alzheimer, pero existen varios motivos que dificultan la posible prevención: el elevado número de factores que pueden influir en su desarrollo, las interacciones entre los mismos y el convencimiento de que las lesiones que se producen en el cerebro comienzan mucho antes de que aparezcan las señales o síntomas de alarma que nos hagan sospechar que una persona pueda padecer una demencia. Los cambios morfológicos característicos (placas seniles, ovillos neurofibrilares) comienzan a observarse a partir de los 40 años de edad o incluso antes.
 
Hay que tener en cuenta también factores genéticos (menos del 5% de los casos diagnósticados), medioambientales y el estado de salud previo del paciente asi como otras enfermedades concomitantes. Así pues se puede estableces como factores de riesgo determinados la susceptibilidad genética y la edad avanzada.